Archivos Mensuales: septiembre 2010

12. Necesidades sociales

“Ayudar a los más necesitados, de forma silenciosa, sin buscar ninguna retribución distinta a la de servir y mejorar la vida del otro, es una responsabilidad esencial de todo ser humano” -Takumi

En nuestra búsqueda por alcanzar objetivos tanto personales como profesionales, nos encontramos con el gran reto de no sólo buscar nuestro crecimiento y desarrollo, sino el de quienes nos rodean. En países en desarrollo, como Venezuela, existen carencias de recursos y servicios para atender las demandas de sectores críticos de la sociedad como el de niños, niñas y adolescentes en estado de abandono; personas de la tercera edad desasistidos; enfermos sin recursos; reclusos en cárceles sin los mínimos estándares.

Los líderes personales y profesionales de excelencia, tienen entre los factores de alta competencia y desempeño el de ser socialmente responsables, el de identificarse y empatizar con aquellos que carecen de lo que nosotros tenemos. Es cada vez mayor el número de niños pidiendo limosna en las esquinas, adultos y adolescentes limpiando parabrisas en los semáforos, adultos mayores en diferentes estados de salud mental mendigando y vagabundeando por las calles de nuestras ciudades y pueblos, reclusos que mueren por no tener condiciones de seguridad y salubridad en los centros penales en los que se encuentran, enfermos que mueren en salas de emergencias y habitaciones por carencia de médicos o medicamentos.

No podemos asumir la responsabilidad del Estado ni del Gobierno, no podemos hacernos cargo de las acciones e historias de vida de esas personas, pero tampoco podemos pretender actuar como si no existieran, enfocándonos en lo que deseamos y necesitamos, sin darnos cuenta de que no hay avance ni adelanto social con mejoras estricta y exclusivamente individuales, pues el verdadero desarrollo de una sociedad radica en el bienestar colectivo, no en el de unos pocos, sin importar qué ideología, color, credo, género o raíz étnica posean.

Fernando Sánchez-Arias
El Universal
fsa@fernandosanchezarias.com

11. Mentores y coaches

“No hay mayor desdicha que creerse tan fuerte como para no pedir ayuda y tan débil como para no brindarla” -Takumi

Una de las mayores tomas de conciencia que un líder puede hacer es darse cuenta que lo que ha logrado, se lo debe a una serie de circunstancias y eventos que se conectaron con personas clave, para haber podido aprender una habilidad, obtener un trabajo, negociar un contrato, recibir un ascenso o concretar un nuevo cliente.

Dependemos de otros, de las personas que nos rodean y estas, a su vez, dependen de nosotros. Por supuesto que esta no es una dependencia enfermiza y parásita, es más una interdependencia nutritiva, como el Dr. Steven Covey planteaba en 1989, en su obra Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva. Si deseamos mejorar personal y profesionalmente, necesitamos saber que no podemos ver todo lo que hacemos, por lo que requerimos de otros ojos, como afirma el Dr. Rafael Echeverría, director de Newfield Consulting, quien afirma que el ser humano requiere de otras miradas que hagan más exacta y precisa la evaluación de lo que hace bien y hay que mantener y multiplicar, así como lo que necesita corregir en su manera de pensar, hablar, sentir y actuar.

Ante esta necesidad que todos tenemos, por muy autosuficientes que nos sintamos y veamos, requerimos de mentores, esas personas que nos modelan con su ejemplo, con sus virtudes y competencias y que están comprometidas con dedicar su tiempo, dinero y reputación al aceptar ser nuestras guías y orientadoras. También necesitamos de los coaches, esas personas formadas y certificadas para, a través de conversaciones bien diseñadas, mostrarnos las posibilidades de mejorar nuestro desempeño en diversas áreas de acción.

Al ser mentoreados y coachados apropiada y efectivamente, mejoramos nuestras habilidades y crecemos. Al mentorear y coachar a otros, sean estos colegas o supervisados, ese crecimiento se hace exponencial y alcanzamos no solo excelencia sino trascendencia.

Fernando Sánchez-Arias
El Universal
fsa@fernandosanchezarias.com

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