Archivos Mensuales: diciembre 2008

Milagro en el río Kwai

rio-kwaiEn Milagro en el río Kwai, Ernest Gordon relata cómo los captores japoneses obligaron a los soldados escoceses a trabajar en la construcción de unas vías férreas que atravesaban la selva. Las condiciones eran deplorables y los guardias, brutales.

Cierto día faltó una pala. El oficial a cargo se encolerizó y ordenó que la consiguieran, porque si no los mataría a todos. Y empuñó su arma. Se notaba que hablaba en serio.

Luego de unos momentos de tensión un hombre dio un paso al frente. El oficial dejó el arma, tomó una pala y lo golpeó hasta matarlo frente a los demás prisioneros. Solo les permitieron levantar el cadáver ensangrentado y llevarlo con ellos para hacer un nuevo recuento de herramientas. Cuando volvieron a contar las palas descubrieron que estaban todas. Jamás había faltado una pala, simplemente habían contado mal la primera vez.

El relato de lo ocurrido se diseminó con rapidez por todo el campo de prisioneros. Un hombre inocente había estado dispuesto a morir para que los demás se salvaran. El incidente produjo un gran efecto: la enorme lealtad unió a los prisioneros. Y en parte fue esa lealtad la que los fortaleció para poder sobrevivir hasta su posterior liberación.

El sacrificio personal es inspirador para los demás; es algo que da esperanzas y ánimo a las almas abatidas, produce crecimiento y madurez. Sin un dejo de sacrificio no existe el verdadero liderazgo.

Vía Renuevo de Plenitud

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La Gerencia del Conocimiento

El activo más importante de una organización, sin duda, es su conocimiento. El surgimiento de la Gerencia del Conocimiento tiene que ver con ello, a través de la búsqueda  de valor agregado, mediante la captura, almacenamiento y distribución del conocimiento organizacional de una manera formal y sistemática.

Es evidente que el gran tesoro organizacional, se encuentra en el cúmulo de conocimientos de los trabajadores de la organización, No se puede, evidentemente, “extraer” de sus mentes, el saber aplicado que se encuentra en ellas. Lo que sí es posible hacer, es propiciar el ambiente para que el conocimiento sea creado, descubierto, capturado, compartido, destilado, validado, transferido, adoptado, adaptado y aplicado a la creación de valor.

Para ello se necesitan las condiciones adecuadas (infraestructura y una organización emprendedora), los medios correctos (modelos, procesos y herramientas de aprendizaje), las acciones coadyuvantes (que la gente instintivamente busque, comparta y utilice el conocimiento) y el liderazgo pertinente (que sean un modelo de aprendizaje y compartición de conocimiento).

La empresa del saber ha de ser excelente no sólo en la información que maneja y en su acceso a la existente en el exterior, sino también en  su instrumentación, es decir, en su traducción rigurosa a conocimiento sólido y aplicable.

Para hacer este reto posible, la organización debe asegurar la conversión de la información disponible a conocimiento valioso, ya que necesita hoy en dia, una mayor dosis de conocimiento para  encarar sus metas de productividad y competitividad en la nueva economía.

Muchos han creído que la sola implantación de la nueva tecnología, puede solventar los problemas de actualización del conocimiento que se coloca en ejecución. No es así, en tanto que la tecnología es sólo un medio para hacer más eficaz la transmisión y difusión del conocimiento. Pero en forma alguna lo sustituye. De tal manera que sigue siendo la calidad del saber la característica más importante de la gerencia del conocimiento y no la tecnología, como muchos piensan. Aunque sí puede esta última, fungir como extraordinaria herramienta para validar y cotejar la calidad.

Obviamente, hay que hablar más de aprendizaje que de formación, e incluso de habilidades de aprendizaje, que tan necesarias nos resultan. Entre estas habilidades y fortalezas para el aprendizaje, e insistiendo en que el trabajador del saber protagoniza el proceso, figura el pensamiento crítico y otras habilidades cognitivas, pero también elementos intrapersonales como la tenacidad, la intuición o la serendipidad (sagacidad al hacer descubrimientos casuales). El profesional experto y aprendedor permanente sabe obtener el máximo provecho de la información a que accede.

El conocimiento puede generar un rendimiento que a todos nos beneficia. No debemos marginar el conocimiento de las ciencias sociales, tenemos que aplicar con decisión y entusiasmo las tecnologías del comportamiento humano, de la organización del trabajo, del aprendizaje personal, etc.

Puede decirse que muchos de nosotros somos procesadores humanos de información: consultamos muchos papeles y generamos más. Aprendemos continuamente y contribuimos, mediante la innovación, a extender las fronteras de nuestro campo del saber. Lo que hacemos está lleno de conocimiento: el que hemos adquirido, el que seguimos adquiriendo y el que nosotros mismos hemos generado.

José Gerardo Guarisma Álvarez

Tomado del Diario “El Universal

Consejos de Don Quijote a Sancho Panza

don-quijote-picassoConsejos que dio Don Quijote a Sancho Panza antes de irse este a gobernar la Insula Barataria – Miguel de Cervantes Saavedra (Novelista, poeta y dramaturgo español, 1547-1616)

Dispuesto, pues, el corazón a creer lo que te he dicho, está. ¡oh, hijo!, atento a este tu Catón, que quiere aconsejarte, y ser norte y guía que te encamine y saque a seguro puerto de este mar proceloso donde vas a engolfarte; que los oficios y grandes cargos no son otra cosa sino un golfo profundo de confusiones.

Primeramente, ¡oh, hijo!, has de temer a Dios; porque en el temerle está la sabiduría, y siendo sabio no podrás errar en nada.

Lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte, como la rana que quiso igualarse con el buey; que si esto haces, vendrá a ser feos pies de la rueda de tu locura la consideración de haber guardado puercos en tu tierra.

Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores; porque viendo que no te corres, ninguno se pondrá a correrte; y préciate más de ser humilde virtuoso, que pecador soberbio. Innumerables son aquellos que de baja estirpe nacidos han subido a la suma dignidad pontificia o imperatoria; y de esta verdad te pudiera traer tantos ejemplos, que te cansaran.

Mira, Sancho, si tomas por medio a la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para qué tener envidia a los que los tienen príncipes y señores; porque la sangre se hereda, y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale.

Siendo esto así, como lo es, que si acaso viniere a verte cuando estés en tu ínsula alguno de tus parientes, no lo deseches ni le afrentes, antes lo has de acoger, agasajar y regalar, que con esto satisfarás al cielo, que gusta que nadie le desprecie de lo que él hizo, y corresponderás a lo que debes a la naturaleza bien concertada.

Nunca te guíes por la ley del encaje, que suele tener mucha cabida, con los ignorantes que presumen de agudos.

Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia que las informaciones del rico.

Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre.

Cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al delincuente; que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo.

Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia.

Cuando te sucediere juzgar algún pleito de algún enemigo tuyo, aparta las mientes de su injuria, y ponlas en la verdad del caso.

No te ciegue la pasión propia en la causa ajena; que los yerros que en ella hicieres, las más de las veces serán sin remedio, y si le tuvieren, será a costa de tu crédito y aún de tu hacienda.

Si alguna mujer hermosa viniere a pedirte justicia, quita los ojos de sus lágrimas y tus oídos de sus gemidos, y considera despacio la sustancia de lo que pide, si no quieres que se anegue tu razón en su llanto y tu bondad en sus suspiros.

Al que has de castigar con obras, no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones,

Al culpado que cayere debajo de tu jurisdicción, considérale hombre miserable, sujeto a las condiciones de la depravada naturaleza nuestra, y, en todo cuanto fuere de tu parte, sin hacer agravio a la contraria, muéstrate piadoso y clemente; porque aunque los tributos de Dios todos son iguales, más resplandece y campea, a nuestro ver, el de la misericordia que el de la justicia.

Si estos preceptos y estas reglas sigues, Sancho, serán luengos tus días, tu fama será eterna, tus premios colmados, tu felicidad indecible; casarás tus hijos como quisieres; títulos tendrán ellos y tus nietos; vivirás en paz y beneplácito de las gentes, y, en los últimos pasos de la vida, te alcanzará el de la muerte en vejez suave y madura, y cerrarán tus ojos las tiernas y delicadas manos de tus terceros netezuelos. Esto que hasta aquí te he dicho son documentos que han de adornar tu alma.

Aunque estos personajes son producto de la Literatura, sin embargo se trasluce la sabiduría del escritor Miguel de Cervantes Saavedra  expresando lo que todo líder debe necesita tener en cuenta.

Dr. Serafín Contreras Galeano.
www.serafincontreras.com

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