Archivos Mensuales: octubre 2008

Alineación y balanceo

Sin importar si usted lidera o es parte clave de un equipo humano en una empresa, unidad de gobierno o asociación sin fines de lucro, usted merece contar con una estrategia y filosofía clara, conocida, compartida y ejecutada por cada persona que presta servicios interna o externamente en su organización.

Si su objetivo es llegar de lo que su organización es hoy en día a lo que merece ser en el futuro, usted necesitará, metafóricamente hablando, un vehículo como medio para llegar a ese destino inspirador merecido por colaboradores, gerentes, directivos, accionistas, clientes y proveedores.

Ese vehículo debe estar dirigido hacia donde quiere ir su gente, el conductor debe saber hacia dónde va y ser capaz intelectual, emocional y físicamente para conducir de la manera más efectiva, productiva, rentable, ética y segura posible. El copiloto y los pasajeros debe también ser competentes y sentirse motivados con el viaje y el destino. Y el vehículo debe estar en extraordinarias condiciones mecánicas y eléctricas.

Pero quizás lo más importante de esta metáfora es la de alinear y balancear los neumáticos. Cada neumático representa uno de los cuatro componentes estratégicos de una organización: Gente, procesos, recursos y resultados.

De nada sirve contar con visión, misión y valores declarados, sino atendemos estos cuatro aspectos críticos de éxito.

Podemos tener los cuatro cauchos alineados hacia donde queremos ir. Pero si no garantizamos que estén balanceados, el viaje se hará insoportable, el temblor de tan sólo una llanta causará desperdicio de energía y combustible, desajustará el tren delantero y hasta podrá causar errores de manejo por parte del conductor y accidentes lamentables.

Es tarea de todos, no sólo de los líderes y directivos, sino de todos los pasajeros de ese vehículo empresarial o social, garantizar que la estrategia y filosofía se combinen con una organización alineada y balanceada.

Fernando Sánchez Arias

Tomado de El Universal

Millonario cree que cualquiera puede copiar su éxito

Sam Wyly creció en un hogar donde ni siquiera había electricidad, y llegó a amasar una fortuna calculada en 1.200 millones de dólares. Asegura que cualquiera puede hacerse rico si trabaja duro y estar a la caza de oportunidades.

Sam Wyly, un multimillonario de origen muy humilde, posa frente a su librería Explore en Aspen, Colorado. Dice que cualquiera puede hacerse rico si trabaja duro y aprovecha las oportunidades. Foto: AP Photo/Ed Kosmicki,File

Wyly creó y vendió empresas de software, rescató de la bancarrota a una cadena de churrasquerías y revivió las fortunas de una cadena de tiendas dedicada a materiales para artesanos.

Ahora, Wyly está en el negocio de la energía renovable y de los fondos de inversión en materias primas, aunque recibe más atención por sus actividades políticas. Ha hecho generosas donaciones a las causas republicanas y a sus candidatos. Eso incluyó la campaña “Swift Boat”, que trató de empañar las credenciales del candidato demócrata John Kerry en las elecciones de 2004, intentando demostrar que no había merecido las medallas al valor obtenidas durante la guerra de Vietnam. La campaña contribuyó a la reelección del presidente George W. Bush, quien no peleó en Vietnam.

Wyly, que está a punto de cumplir 74 años de edad, acaba de publicar una autobiografía, “Entrepreneur to Billionaire: 1,000 Dollars & an Idea” (De empresario a multimillonario: 1.000 dólares y una idea). Se trata de una historia arquetípica en Estados Unidos: de la miseria a la opulencia.

El multimillonario dice que escribió el libro para inspirar a otros.

Se trata de un recuento cronológico de las lecciones aprendidas por Wyly, de los desafíos aceptados y generalmente superados, de acuerdos hechos y de dinero acumulado. Y todo narrado en un estilo directo, simple.

Wyly creció en Lake Providence, Luisiana, donde su padre cultivaba algodón. Una primavera, su padre decidió no seguir el camino más seguro: vender su cultivo antes de la cosecha por un precio estipulado. En cambio apostó a que los precios subirían en el otoño. Pero la cosecha se estropeó y, para conservar su tierra, los Wyly se vieron obligados a mudarse a una casa en los suburbios que carecía de agua potable o de electricidad. El joven Sam aprendió una amarga lección: “si hubiésemos vendido toda la cosecha, nunca nos hubiéramos visto obligados a abandonar Lake Providence”, señaló en sus memorias.

Tras concluir sus estudios secundarios y graduarse en el Instituto de Tecnología de Luisiana, Wyly fue a Dallas, donde estudió computación en la empresa IBM junto con un adolescente llamado Ross Perot, quien luego, además de multimillonario, creó un partido político y se lanzó como candidato a la presidencia en 1992.

Era el comienzo de la era de las computadoras. Y Wyly, como Perot, descubrió que podía ganar dinero vendiendo servicios de computación a empresas que no podían adquirir las enormes centrales de computadora de esa época. Superando la desconfianza de los banqueros, Wyly encontró financiamiento en otros sectores y fundó University Computing, que comenzó a cotizarse en la bolsa en 1965.

A partir de ese momento Wyly, en ocasiones trabajando con su hermano, compró y vendió varias empresas, entre ellas una firma que vendía equipos para minas, la red de churrasquerías Bonanza Steakhouse y la cadena de artículos para artesanos Michael’s Stores, que vendió en el 2006 por 6.000 millones de dólares.

El fondo de inversión en materias primas que cofundó, Maverick Capital, administra unos 10.000 millones de dólares en bienes. Y el hombre que en una época compró una refinería petrolera para diversificar sus propiedades, está ahora entusiasmado con la energía renovable. Es el principal accionista de Green Mountain Energy.

En marzo, la revista Forbes calculó los bienes de Wyly en 1.200 millones de dólares, colocándolo en la categoría de las 1.000 personas más ricas del planeta.

Wyly dijo que cualquier persona que tenga espíritu empresarial puede hacer lo que él logró.

“Creo que hay ahora tan buenas oportunidades como cuando yo comencé”, dijo en una entrevista. “Algunas personas se entregan demasiado rápido … Deben persistir y porfiar hasta que finalmente las cosas se concreten”.

No hay mención en su libro sobre una investigación federal del uso de refugios fiscales por parte de Wyly y de su hermano Charles. Wyly se negó a comentar el tema. Y en su libro hay una escasa mención a la política, aunque los Wyly han dicho a periodistas que donaron desde la década del setenta unos 10 millones de dólares a candidatos republicanos y a causas.

De manera destacable, Wyly dio 2,5 millones de dólares a un grupo que apoyaba a Bush sobre John McCain en las primarias republicanas del 2000. Y cuatro años más tarde, donó 20.000 dólares a una campaña que planteó dudas sobre el récord de Kerry en Vietnam, ayudando así a hundir su candidatura.

En una entrevista, Wyly dijo que este año no tiene un favorito político, ni McCain ni el demócrata Barack Obama.

¿Tampoco piensa financiar otra campaña del tipo que desprestigió a Kerry?

“No, no, no”, dijo Wyly. Y luego, sonriendo, añadió, “Ya hice eso. Otras personas pueden hacer lo mismo ahora”.

Vìa Noticias 24

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