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10 similitudes entre el Golf y la Empresa

17 mar
Real Club de Golf de Sevilla

Real Club de Golf de Sevilla

Cada día son más conocidas las bondades de la práctica del golf a nivel médico y es más tenido en cuenta como un deporte saludable y practicable hasta casi altas horas de la vida, más allá de prejuicios e imágenes preconcebidas demagógicas (deporte para ricos, desocupados, anti-ecológico, etc…). Es el deporte en España que más sube en los últimos años en federados (alrededor de 340.000, con un crecimiento del 86% en los últimos 7 años). Es, además, el tercer deporte más practicado en el mundo, con 60 millones de golfistas (en USA juega al Golf 1 de cada 10 personas). Y en España, tras el fútbol y el baloncesto.

Pero además de estas estadísticas, y del tremendo poder adictivo que tiene en la mayoría de los que lo prueban (y tienen la paciencia y el esfuerzo de superar las dificultades del comienzo), existen similitudes entre la práctica del golf y las habilidades del hombre de empresa.

Adriano, siendo Emperador, escogía y evaluaba las aptitudes de sus altos mandos viéndolos desenvolverse en cacerías (“Memorias de Adriano”, de Margarite Yourcenar). Y yo creo que, viendo jugar a las personas al golf, también se puede evaluar determinados aspectos y valores que desarrollamos en la empresa.

1)      Alcanzar objetivos propios y en equipo.

Existe la creencia de que es un deporte individualista, sin embargo, existen numerosos tipos de competiciones en equipo (Ryders, Match-Play, Fourballs, Foursomes, Texas Scramble…). Se juega solo pero, al igual que en la empresa, nuestro trabajo influye en otros. Jugamos con otros y contra otros. El resultado del equipo dependerá de nuestro resultado individual. Y se debe intercambiar información entre el equipo y, sobre todo, en todo momento se debe liderar: a sí mismo y al resto. Como en el siguiente video:

2)      Logros y fracasos consecutivos.

Un día juegas de cine y al otro no le das a la bola. Unos días todo va bien y otros no. ¿Lo importante? Autodiagnóstico, detectar errores y sobreponerte a los malos momentos (golpes) y pensar sólo en el éxito del siguiente intento. Viviremos situaciones complicadas, de presión,  a las que hay que dar respuesta sobre la marcha sin escondernos ni delegar. La respuesta de las personas a estos obstáculos nos puede decir la actitud de las personas en el trabajo antes las adversidades diarias. En prácticamente todos los golpes tendremos que tomar decisiones.

3)      Afán de superación y competitividad.

El hacer una y otra vez lo mismo pero con el ánimo, cada vez, de mejorar lo ya hecho. Es el ir bajando de hándicap, poco a poco y gracias al entrenamiento y la práctica. Y ganar a los compañeros.

4)      Estrategia y Táctica: Planificación

Juguemos solos o en grupo, siempre hay que planificar con antelación las jugadas: estrategia conservadora y “táctica bogey” o necesidad de ser más agresivos por necesitar más puntos, recuperar golpes, igualarnos a resultados de compañeros y competidores, etc…También en todos los golpes habrá que decidir jugar con riesgo o ir a lo seguro.

5)      Entrenamiento

Como todo deporte, necesita de sesiones de entrenamiento de habilidades antes de salir al campo. Igual que en la empresa se suele requerir formación antes de desempeñar un cometido. En el entrenamiento no sólo se forja un golfista, es más importante aun: es donde te harás golfista o no.

6)      Lucha contra varios elementos: Resistencia

Al igual que en la empresa, no tenemos un solo frente abierto sino varios: el resultado nuestro, el del compañero o competidor, distancias, escoger palo, colocaciones, los elementos (campo, viento, obstáculos) etc…todo ello al mismo tiempo. Esto nos puede decir cómo reaccionan las personas ante situaciones de estrés.

7)      La ética

Viendo como una persona se cuenta los golpes o se relaciona en el juego con los compañeros, puedes ver reflejada, sin duda, su personalidad en el trabajo. Aquí se ve si una persona es honrada consigo misma y con los compañeros. El que lo sacrifica todo por los resultados se suele ver reflejado en el típico trepa sin escrúpulos (ni amigos). El que en una empresa va por libre como lobo solitario o pisando al resto, desgraciadamente, se comporta igual en un campo de golf: ni el golf ni la empresa cambia a los maleducados.

8)      Networking. Relaciones.

Se pasa tan bien y tan mal en 4 horas que, esos ratos, hacen más por unir una relación comercial que 10 visitas. Además de la cantidad de temas que se pueden abordar en tanto tiempo, la intensidad del tiempo que se pasa junto a otros es lo que hace que las relaciones del Golf tengan algo distinto a otras relaciones. Y hay que aprovecharlas comercialmente. Además, a algunos, despues de jugar (o de trabajar) se les apetece tomar una cervecita.

9)      Coaching.

Para muchos, no hay nada más gratificante que hacer que alguien se enganche al golf, ayudarlo en sus primeros golpes, asesorarlo sobre material, tutorizarlo en sus primeras salidas al campo, ayudarle a tomar decisiones de distancia, palos, tipos de golpes etc…Si eres noble, hasta te alegraras de que alcance tu nivel, pues más que un rival lo verás como un compañero similar en aptitudes a ti.

10)   Disciplina (Reglas de Etiqueta y Normas)

Imprescindibles: hacen que haya una homogeneidad de comportamientos fundamental para el desarrollo del juego. Paciencia, educación, respeto a  las normas, puntualidad, vestimenta adecuada, dejar el campo igual que lo encontramos etc…Como en la empresa, no sólo hay Reglas de Etiqueta no escritas, sino también normas de funcionamiento que hay que conocer y cumplir.

En resumen, el Golf nos hace mejores empleados, jefes, directivos, personas (“No se puede ser mejor jefe que persona”) y nos aporta valores fundamentales como respeto, honestidad, perseverancia, compromiso, cooperación, y ejemplaridad.

Vía Qué aprendemos Hoy

Consejos para reuniones efectivas

31 may

  1. Elabore una Agenda
  2. Informe a los asistentes acerca de la fecha, hora, lugar y agenda a tratar.
  3. Prepare el sitio donde se va a llevar a cabo la reunión (número de sillas, mesa, iluminación, sonido, agua, etc)
  4. Comience la reunión puntualmente
  5. Establezca las pautas por las cuales se llevará la reunión
  6. Designe a un moderador que lleve la agenda y otorgue los derechos de palabras
  7. Intervenga cuando hayan discusiones estériles o discusiones con términos ofensivos
  8. Vayan al grano y sean concisos en las intervenciones
  9. Tomen decisiones y lleguen a acuerdos
  10. Elabore y distribuya la minuta de la reunión a los asistentes
  11. En la siguiente reunión hágale seguimiento a los acuerdos de la reunión anterior.

Luis Castellanos

Reducción de Personal

20 sep

Una de las peores experiencias que he vivido ha sido el atravesar por Reducciones de Personal en las organizaciones donde he laborado.

Hace unos 10 años viví mi primera experiencia, al tener que hacerse un recorte de un 10% en la nómina de trabajadores. En esa oportunidad me correspondió hacer el papel de “verdugo”, y seleccionar (con todo el dolor de mi alma), a dos empleados que serían luego despedidos. Y luego el trago amargo de informarles a ellos mismos de la decisión, y explicarles el porqué:

Nuevamente en esta semana me tocó de cerca otra reducción, en otra organización. Y fue un efecto devastador. Aunque no fui yo quien seleccionó quién se iba de mi equipo, el efectro se multiplicó!

El verle la cara a las personas a quiénes no se les renovaría el contrato fue devastador, aunado al hecho de haber trabajado con muchos de ellos en los últimos 4 ó 5 años…

Claro, a veces debemos acatar las instrucciones, y cumplirlas a cabalidad, nos gusten o no, pero en este caso a uno le queda el mal sabor en la boca.

Hay que pensar que cuando se cierra una puerta se abren cien ventanas, y confiar en la capacidad de los que se van, de levantarse de nuevo y enrumbar su camino.

Y darles apoyo en lo que se pueda, para ayudarlos a ellos y a nosotros mismos a superar las adversidades…

Luis Castellanos
Reflexiones Diarias

12. Necesidades sociales

13 sep

“Ayudar a los más necesitados, de forma silenciosa, sin buscar ninguna retribución distinta a la de servir y mejorar la vida del otro, es una responsabilidad esencial de todo ser humano” -Takumi

En nuestra búsqueda por alcanzar objetivos tanto personales como profesionales, nos encontramos con el gran reto de no sólo buscar nuestro crecimiento y desarrollo, sino el de quienes nos rodean. En países en desarrollo, como Venezuela, existen carencias de recursos y servicios para atender las demandas de sectores críticos de la sociedad como el de niños, niñas y adolescentes en estado de abandono; personas de la tercera edad desasistidos; enfermos sin recursos; reclusos en cárceles sin los mínimos estándares.

Los líderes personales y profesionales de excelencia, tienen entre los factores de alta competencia y desempeño el de ser socialmente responsables, el de identificarse y empatizar con aquellos que carecen de lo que nosotros tenemos. Es cada vez mayor el número de niños pidiendo limosna en las esquinas, adultos y adolescentes limpiando parabrisas en los semáforos, adultos mayores en diferentes estados de salud mental mendigando y vagabundeando por las calles de nuestras ciudades y pueblos, reclusos que mueren por no tener condiciones de seguridad y salubridad en los centros penales en los que se encuentran, enfermos que mueren en salas de emergencias y habitaciones por carencia de médicos o medicamentos.

No podemos asumir la responsabilidad del Estado ni del Gobierno, no podemos hacernos cargo de las acciones e historias de vida de esas personas, pero tampoco podemos pretender actuar como si no existieran, enfocándonos en lo que deseamos y necesitamos, sin darnos cuenta de que no hay avance ni adelanto social con mejoras estricta y exclusivamente individuales, pues el verdadero desarrollo de una sociedad radica en el bienestar colectivo, no en el de unos pocos, sin importar qué ideología, color, credo, género o raíz étnica posean.

Fernando Sánchez-Arias
El Universal
fsa@fernandosanchezarias.com

11. Mentores y coaches

6 sep

“No hay mayor desdicha que creerse tan fuerte como para no pedir ayuda y tan débil como para no brindarla” -Takumi

Una de las mayores tomas de conciencia que un líder puede hacer es darse cuenta que lo que ha logrado, se lo debe a una serie de circunstancias y eventos que se conectaron con personas clave, para haber podido aprender una habilidad, obtener un trabajo, negociar un contrato, recibir un ascenso o concretar un nuevo cliente.

Dependemos de otros, de las personas que nos rodean y estas, a su vez, dependen de nosotros. Por supuesto que esta no es una dependencia enfermiza y parásita, es más una interdependencia nutritiva, como el Dr. Steven Covey planteaba en 1989, en su obra Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva. Si deseamos mejorar personal y profesionalmente, necesitamos saber que no podemos ver todo lo que hacemos, por lo que requerimos de otros ojos, como afirma el Dr. Rafael Echeverría, director de Newfield Consulting, quien afirma que el ser humano requiere de otras miradas que hagan más exacta y precisa la evaluación de lo que hace bien y hay que mantener y multiplicar, así como lo que necesita corregir en su manera de pensar, hablar, sentir y actuar.

Ante esta necesidad que todos tenemos, por muy autosuficientes que nos sintamos y veamos, requerimos de mentores, esas personas que nos modelan con su ejemplo, con sus virtudes y competencias y que están comprometidas con dedicar su tiempo, dinero y reputación al aceptar ser nuestras guías y orientadoras. También necesitamos de los coaches, esas personas formadas y certificadas para, a través de conversaciones bien diseñadas, mostrarnos las posibilidades de mejorar nuestro desempeño en diversas áreas de acción.

Al ser mentoreados y coachados apropiada y efectivamente, mejoramos nuestras habilidades y crecemos. Al mentorear y coachar a otros, sean estos colegas o supervisados, ese crecimiento se hace exponencial y alcanzamos no solo excelencia sino trascendencia.

Fernando Sánchez-Arias
El Universal
fsa@fernandosanchezarias.com

10. Imagen e integridad

30 ago

El éxito de una empresa, escuela, universidad, unidad de gobierno, cámara o asociación profesional y sin duda, de un país, está determinado en gran parte por su imagen e identidad pública. Imagen es la forma en la cual es percibida la marca de una persona u organización, los rasgos que le caracterizan.

Desde el punto de vista personal, imagen es lo que nos distingue del resto de las demás personas en un colectivo determinado, cómo nos ven, qué juicios se forman de nosotros, cuánta credibilidad poseemos, qué tanta autoridad se nos otorga, cuánto aprecio tienen por nosotros. En la búsqueda de contar con una buena imagen, se requiere una fuerte dosis de integridad, definida como el estado en el que logramos ser personas rectas, probas, intachables. En lenguaje llano, es cumplir con las leyes, normas y acuerdos socialmente establecidos y que uno ha aceptado.

A pesar de que algunos medios de comunicación y los empresarios sensacionalistas de celebridades han deformado el concepto de imagen e integridad, distorsionando lo que es una buena “imagen”, muchas organizaciones se han embarcado en una travesía para elevar sus valores y los de su gente.

Ninguno de nosotros es inmune a cometer un error o a mostrar un comportamiento inadecuado a los ojos de los censores sociales comúnmente establecidos en cualquier comunidad, pero somos responsables de cada decisión, de cada pensamiento, emoción y acción y de sus consecuencias.

Lo peor en esto de contar con una buena imagen e integridad es convertirse en predicadores sin práctica, ver la pajilla y obviar la viga en nuestro ojo, criticar a otro teniendo rabo de paja, como crudamente describe nuestra sabiduría popular. Tenemos la libertad de aceptar acuerdos o de rechazarlos, de comprometernos o de declinar, de posponer o revocar, de anticipar y evitar o de expresar perdón y compensar, y, sobre todo, de no pedir a otros lo que no estamos dispuestos a cumplir nosotros.

Fernando Sánchez-Arias
El Universal
fsa@fernandosanchezarias.com

9. Conquistar planificando

23 ago

“Con energía y persistencia puedes conquistar todo lo que anheles”
Benjamin Franklin

Conquistar sueños y hacer realidad visiones es parte inherente a la vida de toda organización y de toda persona saludable intelectual, emocional, física y espiritualmente. Para lograrlo es determinante el ser capaz de fijar efectivamente objetivos, acompañándolos de un plan estratégico, debidamente soportado por un plan táctico y operativo. Conquistar una meta, sea esta personal, familiar, académica requiere de planificación y organización.

Si queremos ser conquistadores y conquistadoras de nuestros sueños, sea como individuos o como equipos y organizaciones, podemos tomar en cuenta las siguientes ideas:

1. Levanta y determina los datos financieros, emocionales y estructurales de cada situación de insatisfacción que te mueve a necesitar o desear alcanzar una meta u objetivo. 2. Define claramente tu objetivo de manera que sea específico, medible, lograble, relevante y establecido en el tiempo. 3. Establece indicadores de gestión como eficiencia, eficacia, efectividad, calidad, productividad, rentabilidad y disfrute. 4. Determina qué acciones debes realizar para lograr cada meta, cuándo deben ser ejecutadas, cómo, dónde y por quién. 5. Lista los recursos y equipos que necesitas. 6. Identifica la gente con los conocimientos, aptitudes y destrezas que necesitas para que integren tu equipo, te asesoren o dirijan. 7. Organiza la gente, los recursos y los equipos para que todo esté a punto a la hora de ejecutar. 8. Ejecuta, siguiendo el plan, revisando el cumplimiento de indicadores y estándares. 9. Evalúa y re-evalúa, reconociendo y reconociéndote por los aciertos, y aprendiendo de los errores y fallas. 10. Comunica logros, celebra y recomienza.

Sólo basta añadir a estas ideas, la persistencia de la cual nos habla Franklin, pues en épocas de crisis, los planes han de cambiar repentinamente, pero siempre será más fácil avanzar ajustando un plan existente que actuar sin uno.

Fernando Sánchez-Arias
El Universal
fsa@fernandosanchezarias.com

8. Cambiar o resistirse

19 ago

“A la hora de enfrentar algo nuevo y distinto hay gente que se resiste y se fractura, mientras otras se adaptan, evolucionan  y crecen”

Cambiar es modificar nuestra estructura ante una situación intencional o incidental, interna o externa, personal o social, esperada o inesperada. Al cambiar, necesitamos modificar la forma en la cual pensamos, sentimos, actuamos y nos conectamos con algo superior a nosotros. Al enfrentar un cambio en el entorno, nuestro organismo se debe reorganizar intelectual, emocional y físicamente para identificar cuáles comportamientos y condiciones actuales pueden continuar y cuáles no deben seguir en las nuevas realidades.

Pero a la hora de vivir la situación inesperada, la pérdida de una oportunidad, el fracaso en un contrato de trabajo, la modificación de las condiciones económicas o políticas en un mercado, las alteraciones ambientales o el surgimiento de oportunidades que demandan conocimientos y destrezas no dominadas; la gran mayoría tiende a buscar seguridad y procura mantenerse haciendo lo que hace de la manera que lo ha venido haciendo, resistiéndose consciente o inconscientemente a realizar cualquier cambio.

Algunos pocos, que cuentan con actitudes maestras o han aprendido a lidiar de forma mucho más efectiva con los cambios, actúan de manera flexible (respetando sus principios y valores éticos) y se adaptan a las nuevas realidades, logrando avanzar a través de los desafíos y retos que estas pudieran plantear.

El “resistencismo”, esa trampa en la que caemos al resistirnos a los cambios, puede hacer que perdamos trabajo, pareja, amigos, clientes y oportunidades. Evitar caer en esa trampa, nos previene de errores y fracasos, nos hace más fuertes y garantiza que atravesemos vicisitudes, problemas, fracasos y vendavales de manera más firme y sólida. Ser flexible, adaptable y ágil nos permite aprovechar las posibilidades y oportunidades que surgen cuando tomamos y ejecutamos decisiones acertadas, aun en los peores momentos.

Fernando Sánchez-Arias
El Universal
fsa@fernandosanchezarias.com

6. Armonía en equipo

27 jul

Conversando con un sabio líder empresarial, en una conferencia que recientemente condujimos, me afirmaba que el éxito financiero, comercial y social que había logrado su empresa, se lo debía a su afán de buscar gente que al ser parte de su empresa, logrará alinear sus conocimientos, actitudes y destrezas no sólo para lograr sus objetivos individuales, sino para que el alcanzarlos contribuyeran a que sus colegas de trabajo alcanzaran los suyos.

Muchos son los casos propios y ajenos en los cuales personas altamente competentes pasan por encima de los demás para lograr lo que buscan, perjudicando a su equipo, a su organización y a sus clientes y proveedores. Buscan su bienestar a costa de otros.

Armonía, viene del latín harmonía, que significa ajustamiento y combinación. En música es la unión y combinación de sonidos simultáneos y diferentes, pero acordes. En lingüística, es la bien concertada y grata variedad de sonidos, medidas y pausas que resulta en la prosa o en el verso por la feliz combinación de las sílabas, voces y cláusulas empleadas en él. En general, armonía es la conveniente proporción y correspondencia de unas cosas con otras y desde el punto de vista humano, es la amistad y buena correspondencia entre personas.

Si queremos un equipo de resultados altamente sobresalientes, que supere el desempeño de cualquier otro competidor, necesitamos que sus integrantes sean capaces de armonizar sus talentos, poniéndolos al servicio de su equipo y no al de sí mismos. Para jugar, trabajar y disfrutar en equipo, cada miembro debe dejar de lado su ego, ponerse al servicio del colectivo, siempre y cuando el hacer esto no vaya contra su filosofía y estrategia; pues de nada sirve una persona en un equipo que trabaje sacrificando quien es para servir una causa que no le permita cumplir su misión y visión de vida. La armonía en equipo es determinante para el logro trascendente de una familia, organización o país y sólo se logra cuando respetamos y valoramos al otro así sea diferente.

Fernando Sánchez-Arias
El Universal
fsa@fernandosanchezarias.com

¿Ingeniero o Gerente?

26 jul

En el marco de las 1ras Jornadas Científicas Tecnológicas de Pasantías Industriales de la Unefa Núcleo Zulia, me correspondió impartir la Ponencia “¿Ingeniero o Gerente?”.

Luis Castellanos
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