Archivo | junio, 2010

2. Ser rentable

28 jun

Continuando la serie de entregas sobre los 13 Saltos para el Liderazgo Personal y Profesional, visitamos hoy el segundo salto: Ser rentable, el cual mira la rentabilidad como la capacidad para producir renta, esa utilidad o beneficio que rinde anualmente algo, ese ingreso, caudal o riqueza de una persona, organización o proyecto.

Equivocadamente, algunos de nosotros dejamos exclusivamente para economistas, administradores y contadores el aprendizaje y desarrollo de competencias en lo que respecta al dinero. Escasas y extremadamente raras de encontrar son las escuelas primarias y secundarias que poseen materias introductorias de economía, finanzas y contabilidad para ir formando a sus estudiantes y futuros egresados, permitiéndoles conocer y aprender desde temprana edad el proceso de creación de riqueza, el flujo del dinero, la prosperidad y el crecimiento económico.

Sea que creamos en el capitalismo, en el socialismo o que defendamos un sistema intermedio con miradas prácticas tanto económicas como sociales, debemos estar conscientes que la efectividad de una gestión personal, empresarial y gubernamental se mide no sólo por el logro de objetivos, sino por el manejo de recursos para haber alcanzado ese objetivo. De nada sirve vender un producto o un servicio, si los costos de venderlo no dejaron ningún margen de ganancia que podamos usar para pagar lo necesario y reinvertir para darle continuidad al emprendimiento, cualquiera que sea. De nada sirve que ganemos dinero sea a través de un salario o a través de las ganancias de un negocio, si no ahorramos y terminamos gastando más de los ingresos percibidos.

Independientemente de nuestra profesión u ocupación, todos necesitamos dinero para cubrir las necesidades básicas y de realización. Es prudente aceptar la invitación a asistir a cursos de finanzas para ejecutivos no financieros, introducción a la contabilidad y economía familiar. Ser rentable personalmente es el primer paso para serlo familiar, organizacional y socialmente.

Fernando Sánchez-Arias
El Universal
fsa@fernandosanchezarias.com

1. Atreverse a decidir

23 jun

“De nada sirve una visión sin decisión  y acción”
-Takumi

Esta frase de apertura de esta entrega sobre el primero de los 13 Saltos para el Liderazgo Personal y Profesional, que estaremos compartiendo con nuestros lectores de El Universal, nos mueve a reflexionar sobre la necesidad de contar con el coraje para tomar las decisiones y llevar a cabo las acciones estratégicas y tácticas necesarias para alcanzar nuestros objetivos y convertir nuestra visión en realidad.

Charles H. Kepner y Benjamín B. Tregoe, en su obra “El Nuevo Gerente Racional”, plantea una de las mejores estructuras para tomar decisiones, que adaptándose a los espacios en los cuales vayamos a tomar decisiones, nos permite afinar la mirada, aprovechar la emoción y asegurar la acción. El modelo, que he extraído de la página www.12manage.com, consta de ocho pasos:

1. Elabore una declaración de la decisión que contenga ambos componentes: la acción y el resultado esperado.

2. Establezca los requisitos estratégicos (obligados a obtener), los objetivos operacionales (deseos), y las restricciones (los límites).

3. Alinee los objetivos y asigne los pesos relativos.

4. Genere las alternativas.

5. Asigne un puntaje relativo para cada alternativa sobre la base de objetivo por objetivo.

6. Calcule un puntaje ponderado para cada alternativa e identifique los dos o tres de mayor puntaje.

7. Enumere las consecuencias adversas de cada alternativa con alto puntaje y evalúe la probabilidad (alta, media o baja) y la severidad (alta, media o baja).

8. Haga una elección final, sólo entre las alternativas de mayor puntaje.

Particularmente he visto cómo estos pasos ayudan a tomar mejores decisiones personales y organizacionales. No son la panacea, pero facilitan el análisis de las situaciones críticas que enfrentamos en tiempos de crisis y cambios inesperados como los actuales.

Fernando Sánchez-Arias
El Universal
fsa@fernandosanchezarias.com

13 saltos

21 jun

Para movernos del lugar en el cual nos encontramos y llegar a donde merecemos estar, necesitamos estar dispuestos a dar los saltos que permitan vencer obstáculos y aprovechar oportunidades. Dar un salto no es omitir un paso importante o evadir el enfrentar una responsabilidad… ¡NO!. Dar un salto, desde nuestra mirada, es tener el coraje para mejorarse y con nuestra mejora, poder mejorar lo que nos rodea en la casa, la familia, la escuela, el trabajo y la comunidad.

Desde 1995, hemos aprendido mucho de personas y organizaciones que logran destacarse en tiempos de crisis, volatilidad, incertidumbre, cambios inesperados y abruptas rupturas del estado de las cosas. De esos hombres y mujeres hemos aprendido cuáles son algunas de las competencias que debe desarrollar cualquier persona que desee tener logros trascendentes y evitar la mediocridad o el éxito tradicional.

Las hemos condensado en un modelo de liderazgo personal y profesional que busca invitar a líderes, gerentes y miembros de cualquier equipo a tomar conciencia sobre qué tan excelente es en cada uno de estos aspectos y en cuáles debe mejorar. Para recordarlos fácilmente, ordenamos los 13 saltos usando las palabras Ariela y Accione: (1) Atrevimiento para tomar decisiones, (2) Rentabilidad e inteligencia financiera y contable, (3) Innovación y Pensamiento Sistémico, (4) Esencia familiar y cultural, (5) Libertad e inteligencia emocional, (6) Armonía y trabajo en equipo, (7) Alianzas y negociación equitativa, (8) Conquistas con planificación y organización, (9) Crisis y manejo del cambio, (10) Imagen, identidad pública y reputación, (11) Otros – mentoreo y coaching, (12) Necesidades y responsabilidad social, y (13) Ejecución efectiva, ecológica y económica.

En estos tiempos retadores, quienes se distinguen, trascienden y sacan adelante un país no son sólo los más preparados sino los más atrevidos a dar los saltos que tengan que dar.

Fernando Sánchez-Arias
El Universal
fsa@fernandosanchezarias.com

Quién se ha llevado mi queso?

14 jun

En el libro “Quién se ha llevado mi queso” , escrito por Spencer Johnson, aparecen 4 personajes. Dos ratones (Fisgón y Escurridizo) y dos liliputienses (Hem y Haw).

Su trabajo era buscar su queso diariamente, recorriendo el laberinto donde viven.

Un día, encontraron el Depósito de Queso “Q”, donde al parecer habían cantidades ilimitadas de los tipos de queso que estaban buscando.

Ya dejaron de recorrer el laberinto, y establecieron sus hogares  a la cercanías del depósito. Se sintieron cómodos y seguros que el queso duraría eternamente.

Y ocurrió que una mañana en que se levantaron y y al llegar al depósito, no encontraron queso.

Fisgón y Escurridizo de inmediato empezaron a explorar el laberinto en busca de más queso.

Hem y Haw se quedaron petrificados, lamentándose por su mala suerte y en actitud de incredulidad.

- “Quién se ha llevado mi queso?”  exclamó Hem.

Al día siguiente Fisgón y Escurridizo continúan la exploración en búsqueda de más queso.

Hem y Haw continúan lamentándose y aún sin creer que los recursos ilimitados que tenían se habían acabado…

Pues resulta que Fisgón y Escurridizo encontraron más queso, en lo que llamaron el Depósito de Queso “N”, mientras Hem y Haw seguían lamentándose y preguntándose qué había ocurrido.

Haw se dio cuenta que no podía lamentarse y tenía que hacer algo. Y mientras Hem se quedó lamentándose de su desdicha, Haw salió de nuevo a explorar.

Y exploró hasta que llegó al Depósito de Queso “N”, donde se reencontró con Fisgón y Escurridizo.  Allí se dedicó a repasar lo aprendido y encontrar la moraleja de las ocurrencias. Entre ellas escribió:

  • El cambio ocurre
  • Anticípate al cambio
  • Controla el cambio
  • Adáptate al cambio con rapidez
  • Cambia
  • Disfruta del cambio
  • Prepárate para cambiar con rapidez y para disfrutarlo una y otra vez

Luis Castellanos
Tópicos Gerenciales

Los tres cerebros del líder

8 jun

¿Tu equipo de trabajo no satisface las necesidades de productividad del negocio? ¿El nivel de rotación de personal en tu empresa es alto? ¿Quieres innovar, pero la gente se resiste al cambio? ¿No sabes cómo motivar a los empleados? ¿Tus ganancias van en picada?

El principal problema es que no te has dado a la tarea de tomar el liderazgo de tu empresa, pues “un buen líder convence y motiva”, dijo Ricardo Perret, presidente ejecutivo de Mindcode, en el marco de la décima edición del Leadership & HR Summit.

“¿Qué es necesario para convencer? Conocer”, explicó Perret. Sin embargo, el conocimiento debe ser a nivel del inconsciente, pues es en esta parte del individuo donde radican el 85% de las decisiones que toma.

Pero, ¿cómo conocer el inconsciente de las personas? Tratando de descubrir cuáles son sus sueños, sus miedos, sus motivaciones, sus metas, su historia de vida, es decir, todo aquello que el reclutador de recursos humanos no ve cuando hace una entrevista de trabajo, pues más allá de poner atención en el talento, toma decisiones con base en un currículo.

El ejecutivo aseguró que es necesario que un líder sea congruente en el tiempo y que se pregunte si sus “vibraciones”, aquellos mensajes no verbales que emite, están alineados con la filosofía de la organización.

Para ello el líder debe conocer los códigos que se manejan en cada uno de los nichos del capital humano y que se hallan albergados en los tres cerebros: el reptílico, el límbico y el córtex, categoría usada por el neurólogo Paul Mcklein.

De acuerdo con este científico, el ser humano cuenta con tres cerebros distintos y cada uno de ellos recibe mensajes distintos de la realidad:

Los tres cerebros

Reptílico: es el cerebro de la supervivencia y, por ende, es el dominante. En él se hallan instintos, no razones. En esta parte se halla fundamentalmente el inconsciente.

Límbico: este es el cerebro de los sentidos y las emociones. ¿Alguna vez al oler un perfume has recordado una vivencia en particular? El cerebro límbico se encargó de traerla de vuelta.

Córtex: también conocido como neocórtex se divide en los hemisferios, derecho e izquierdo. Es el cerebro racional, el de los cálculos numéricos y de la evaluación funcional.

Por ejemplo, se ha descubierto que una de las principales carencias que sufren los trabajadores en la actualidad es la seguridad en su trabajo. Frente a la ola masiva de despidos que se ha generado alrededor del mundo, una persona no sabe si se mantendrá en la empresa el día de mañana.

Si la empresa y su líder dan seguridad sobre la permanencia del empleado en la organización, estarán enviando un código que el cerebro reptílico se encargará de descifrar; en este momento estará trabajando en el inconsciente de su empleado.

No obstante, aclara Perret, en cada acto del ser humano trabajan los tres cerebros.

Si los empleados ven que la empresa está despidiendo gente o que ya no tiene la mismasolvencia económica, aunque el líder les asegure su permanencia en el trabajo, los miembros de la organización le restarán credibilidad y sentirán inseguridad.

En este aspecto, es la congruencia lo que te dará liderazgo.

Los ocho pasos

Con base en un estudio realizado en cinco países de América Latina, Ricardo Perret asegura que son ocho los elementos que la empresa debe proporcionar a un empleado para ser más productivo y alinearse con los objetivos de la organización:

1.      El negocio debe ser realmente competitivo e innovador.

2.      Que los productos o servicios que genere den valor agregado a los clientes.

3.      Ser empático con los clientes internos (trabajadores) y externos (consumidores), así como con el entorno.

4.      Fomentar la convivencia entre sus distintos elementos.

5.      Posicionarse como “Second best place in your day” (segundo lugar favorito en tu día), es decir, que los espacios de trabajo sean agradables y cómodos.

6.      Life 360˚: a la empresa le debe importar el bienestar físico y mental del individuo.

7.      Dar certidumbre: que el trabajador se visualice en el futuro de la empresa.

8.      Facilitar el desarrollo de personal: que a la gente se le reconozca, motive e incentive.

De esta forma más talento humano querrá trabajar en tu organización, pues verá en ella un espacio para desarrollar su potencial y establecer una carrera profesional a largo plazo, que se traduzca en menor rotación de personal, mayor productividad, innovación y ganancias.

Edgar Blanco

Vía Yahoo! Noticias

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