
- Haz que tu compañía ahorre dinero. Piensa y hazle saber a tus jefes lo que piensas que pueda recortar los costos en las operaciones de la organización. Así no implementen las medidas, sabrán que te preocupa la reducción de costos.
- Mantén una actitud positiva. A nadie le gusta trabajar con personas fatalistas y pesimistas. Comparte noticias positivas. Sonríe. Cuenta chistes.
- Retírate después de la hora de salida. Al demostrar que no estás ansios@ por salir al finalizar la hora de trabajo, los jefes verán que tienes un alto grado de compromiso. No te retires de la oficina sin terminar un trabajo. Y también es buena práctica el llegar unos 15 minutos antes, para tener todo preparado para cuando empiece la hora de labor.
- Se un líder. El que no seas gerente no quiere decir que no puedas actuar como gerente. Ayuda a las personas. Aporta ideas. Enseña lo que sabes. Mira las cosas desde arriba y piensa en beneficio de la organización.
- No seas parte del chismorreo. Si te llega un chisme de oficina, seguro que a tu jefe también le llegó. Y si sabe que participaste en la difusión del chisme, no vas a quedar bien. No seas chsimos@, y no le des alas a los chismes.
- Mejora tus habilidades. Si tienes habilidades para tu cargo, pues busca tener más habilidades aún. Desarróllate. Se mas eficiente. Toma un curso, Compra un libro. Toma un tutorial en línea. Investiga. Y una vez que te conviertas en un experto, puedes dictar talleres a los demás, hacerte conocer más, y empezar a ser líder!
- Trabaja en equipo. Suena cursi, pero piensa en tus compañeros de trabajo como si fueran tu familia. Total, pasas 8 horas al día con ellos. Dependen uno del otro para la sobrevivencia de la organización. Y lo mínimo que deben hacer es tolerarse mutuamente. Hoy más que nunca es esencial trabajar en equipo.
- Cuida tu espalda. No crees que no se dan cuenta cuando te la pasas todo el día en Twitter, Facebook o Messenger? O cuando te la pasas todo el día hablando por teléfono? Piénsalo bien. La gente está más pendiente de esas cosas de lo que crees. No pongas las cosas en bandeja de plata para que te despidan. Si cada vez que tu jefe llega, te encuentra en Gmail o Facebook, estás llamando a los problemas.
- No pidas tanto permiso. Cuando hay vientos de reducción de personal o de despidos, no se deben tomar permisos largos, y menos aún por razones no justificadas. A los jefes no les gustan los “reposeros” no los “fiesteros”. Es emocionante pasar una semana de vacaciones en el Caribe, pero no lo es regresar y encontrar que no tienes trabajo.
- Mantén un perfil alto. La modestia es una buena cualidad. Pero no cuando hay recesión. Si te quedas hasta tarde, si ayudas a los demás, si haces buenas acciones, asegúrate que se sepa. Entrégale a tu jefe reportes periódicos con las actividades realizadas. Si no te alabas tu mismo, pues nadie lo hará por ti.
Traducido por Luis Castellanos, de acuerdo a artículo publicado en Admin Secret.












